jueves, 1 de marzo de 2012

Escribir un cuento ( 2do-3ro imprimir)


VAMOS A ESCRIBIR UN CUENTO
    He aquí una serie de sugerencias que, seguidas paso a paso, conforman una de las estrategias posibles que permiten obtener ideas para escribir un cuento y presentarlo ( "editarlo" ).
1) Escribir varias ideas sobre los temas posibles. ( Torbellino:  Sirven todas las ideas, aunque sean disparatadas. )
2) Seleccionar el tema elegido, que puede girar entorno a una o a varias de las ideas ( sin despreciar las otras  ideas que  nos  pueden  servir como temas secundarios )
3) Escribir ideas para desarrollar el tema seleccionado.  ( Se escriben todas, aunque nos parezcan disparatadas o indecuadas )
4) Conviene hacer  la ficha del esquema general para tener una visión global  ( Aunque, más adelante, el resultado final pueda ser diferente de la ficha, pero éste es un modo de dar los primeros pasos, uno de los momentos más difíciles )
 
          TITULO ( Provisional )
          MARCO  ( No debe ser muy amplio )
             Epoca
             Lugar
             Personajes:
                                  Protagonista
                                  Antagonista
                                  Otros
                                                     Para describir personajes pincha aquí
          EPISODIO ( Puede haber varios )
              Dificultad que surge
              Acciones para resolverla
              Solución
          FINAL ( Colofón )
          AUTOR
 
        5) Escribir el borrador.
             Hacerlo a lápiz con renglones muy separados. ( No es preciso si se usa ordenador )
             Ir recogiendo las ideas del número 3 ( incluso del 1 )
             El lugar y la época pueden aparecer claramente especificados o indefinidos.
             Los personajes pueden describirse conforme van apareciendo.
             Si tiene varios episodios, el más importante y/o decisivo debe redactarse al final.
             Cada episodio puede ir encabezado por un epígrafe.
        6) Revisar el borrador.
            Dejar pasar un espacio de tiempo ( horas, días,  ) Revisar el borrador y suprimir
            ( borrar)  lo que no nos guste o añadirle ( en los huecos de los renglones muy separados )
            las nuevas ideas que se nos hayan ocurrido.
            Ya hemos dicho que, si usas el ordenador,  no es preciso dejar esos huecos entre
             renglones.
        7) Comprobar:
             Si se han hecho puntos y aparte. ( Es más legible si está dividido en varios párrafos )
             Si se han hecho puntos y seguido dentro de los párrafos.
             Si se han utilizado las comas adecuadamente.
             Si se han empleado correctamente los signos "¿?"  y  "¡!".
             Si se han utilizado correctamente las rayas de los diálogos.
             Si se han utilizado bien las mayúsculas.
             Si la historia se entiende con claridad. ( Aclarar lo que esté confuso )
             Si hay palabras que se repiten demasiado. ( Sustituirlas por sinónimos )
        8) Hacer la redacción definitiva.
        9) Cuidar una buena presentación
              Puedes hacerlo así:
                  - El título con letra más grande.
                  - Letra clara y renglones rectos.
                  - Escribir con bolígrafo ( mejor a máquina u ordenador )
                  - Dejar unos 2 cm. para el margen de la izquierda ( un margen menor en la derecha )
                  - Escribir por una sola cara.
                  - La portada con el título, nombre del autor y algún dibujo. ( Fíjate en algún libro )
                  - El texto del comienzo del cuento debe empezar de modo que, sobre él, quede,
                    aproximadamente,  una  cuarta  parte de la página en blanco.
                  - Si está dividido en capítulos, cada uno debe comenzar en una nueva página y con la
                     misma condición del  punto  anterior.
                  - Cada capítulo puede llevar título o número de orden.
                  - Al final pon una página en blanco.
                  - La primera y la última páginas pueden ser de cartulina, a modo de tapas.
                  - En cualquier caso, preséntalo bien encuadernado. 

VIDA MODERNA ( 6to año -imprimir)


Vida moderna 
Río IV, etc., etc. 

Mi querido amigo: 

Por fin me encuentro solo con mi sirviente y la cocinera: una señora cuadrada 
de este pueblo, muy entendida en política y en pasteles criollos. 

Ocupo una casa vacía que tiene ocho habitaciones, un gran patio enladrillado 
y un fondo con árboles y con barro. Tengo dos caballos de montar y uno de 
tiro. Mi dotación de amigos es reducida; total: dos viejos maldicientes. He 
traído libros y paso mi vida leyendo, paseando, comiendo y durmiendo. Esto 
por sí solo constituye una buena parte de la felicidad; el complemento, ¡quién 
lo creyera!, se encuentra también a mi alcance, aquí, en este pueblo solitario y 
en esta casa medio arruinada y desierta. 

¡Soy completamente feliz! Básteme decirte que nadie me invita a nada, que no 
hay banquetes, ni ópera, ni bailes y, lo que parece mitológico en materia de 
suerte, no tengo ni un bronce, ni un mármol, ni un cuadro antiguo ni moderno, 
no tengo vajilla ni cubiertos especiales para pescado, para espárragos, para 
ostras, para ensalada y para postres; ni centros de mesa que me impidan ver a 
los de enfrente, ni vasos de diferentes colores, ni sala, ni antesala, ni escritorio, 
ni alcoba, ni cuarto de espera; todo es todo; duermo y como en cualquier parte; 
el caballo de montar entra a saciar su sed al cuarto de baño, en la tina, antes 
que yo me bañe, con recomendación especial de no beber de a poquitos, ni 
dejar gotear en la bañadera el sobrante del agua que le queda en el hocico.  

*
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Recuerdo que cuando era niño conocí un viejo, hombre importante, 
acomodado, instruido y muy culto. Pues el viejo no tenía en su cuarto de recibo 
sino seis sillas, una mesa grande con pies torneados, gruesos y groseros, 
cubierta con una colcha usada, sobre la cual estaba el tintero de plomo con 
tres agujeros en que permanecían a pique tres plumas de pato o ganso. Había 
además papeles, libros, tabaqueras, anteojos y naipes. De noche se reunían 
allí los hombres más notables del pueblo: el cura, el corregidor, el juez de 
letras, el tendero y otros ilustres habitantes. Allí se hablaba de la política, de la 
patria, de la moral y de la filosofía, tópicos que ya no se usan. Concluida la 
tertulia, el viejo se retiraba a su dormitorio cuyo mobiliario y adorno consistían 
en una cama pobre, una mesita ética, una silla de baqueta, un candelero de 
bronce con vela de sebo, una percha inclinada como la torre de Pisa, que se 
ladeaba más cuando colgaban en ella la capa de su dueño, y una imagen de 
san Roque, abogado de los perros. A pesar de esta desnudez, que 
escandalizaría hoy al más pobre estudiante, el viejo era muy considerado, muy 
respectado y vivía muy feliz; nada le faltaba. 

¡Dime ahora cómo se hallaría cualquiera de nuestros contemporáneos en tal 
miseria! Cuando me doy cuenta de lo estúpidos que somos, me da gana de 
matarme. 

*
Por eso me gusta el poeta Guido Spano. 
La semana pasada lo encuentro en la calle y le digo: 
-¿Cómo le va?, tanto tiempo que no lo veo; usted habrá hecho también 
negocios!- No –me contestó-; soy el hombre más feliz de la tierra; me sobra 
casa, me sobra cama, me sobra ropa, me sobra comida y me sobra tiempo; no 
tengo reloj ¡y se me importa un comino de las horas! 

Con tamaña filosofía ¡cómo no había de estar ese hombre contento! 

En una ocasión me acuerdo haberlo visto en cama enfermo de reumatismo y 
tocando la flauta, con un pequeño atril y un papel de música por delante. 
Nunca he sentido mayor envidia por el carácter de hombre alguno. 

*
A mí también en Río IV me sobra todo, pero no tengo flauta, ni atril, ni música. 

¿Sabés por qué me he venido? Por huir de mi casa donde no podía dar un 
paso sin romperme la crisma contra algún objeto de arte. La sala parecía un 
bazar, la antesala ídem, el escritorio ¡no se diga!, el dormitorio o los veinte 
dormitorios, la despensa, los pasadizos y hasta la cocina estaban repletos de 
cuanto Dios crió. No había número de sirvientes que diera abasto; la luz no 
entraba en las piezas  por causa de las cortinas; yo no podía sentarme en un 
sillón sin hundirme hasta el pescuezo en los elásticos; el aire no circulaba por 
culpa de los biombos, de las estatuas, de los jarrones y de la grandísima 
madre que los dio a luz. No podía comer; la comida duraba dos horas porque 
el sirviente no me dejaba usar los cubiertos que tenía a la mano, sino los 
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especiales para cada plato. Aquí como aceitunas con cuchara porque me da la 
gana y nadie me dice nada ni me creo deshonrado. 

*
¡Mira, no sabes la delicia que es vivir sin bronces! No te puedes imaginar 
cuánto los aborrezco. Me han amargado la vida y me han hecho tomarle odio. 
Cuando era pobre, admiraba a Gladstone; me extasiaba ante la Venus de Milo; 
me entusiasmaba contemplando las nueve musas; tenía adoración por Apolo y 
me pasaba las horas mirando  el cuadro de la Virgen de la silla. 

Ahora no puedo pensar en tales personajes sin encolerizarme. ¿Cómo no? 
Casi me saqué un ojo una noche, entrando a oscuras a mi escritorio, contra el 
busto de Gladstone; otro día la Venus de Milo me hizo un moretón que todavía 
me duele; me alegré de verla con el brazo roto. Después, por sostener  a la 
mascota, me disloqué un dedo en la silla de Napoleón en Santa Elena, un 
bronce pesadísimo, y casi me caí enredado en un tapiz del Japón. 

Luego, todos los días tenía disgustos con los sirvientes. 

Cada momento había alguna escena entre ellos y los adornos de la casa. 

-Señora-decía la mucama-, Francisco le ha roto un dedo a Fidias. 
-¿Cómo ha hecho usted eso Francisco? 

-Señora, si ese Fidias es muy malo de sacudir. 

Otra vez dejaba Fidias de ser maltratado y aparecía el busto de Praxiteles sin 
nariz. Francisco se la había echado debajo de un plumerazo; o bien le tocaba 
el turno a Mercurio, que se quedaba cojo de algún porrazo; ya sabes que 
Mercurio tiene un pie en el aire. 

Bismarck, el rey Guillermo y Moltke en barro pintado, se han escapado hasta 
ahora casi ilesos, gracias a que su pequeña estatura  les permite  esconderse 
tras el reloj de la sala. Pero un gran elefante de porcelana, cargado de una 
torre, pierde cada ocho días la trompa; felizmente se la vuelven a pegar con 
goma. 

Otro día se le ocurre al mismo Francisco limpiar con kerosene el cuadro del 
Descendimiento. 

En fin, he pasado estos últimos años en cuidar jarrones, cortinas, cuadros, 
relojes, candelabros, arañas, bronces y mármoles y en echar gallegos a la 
calle con plumero y todo para que vayan a romperle las narices a la abuela. 

*
No hay idea de los tormentos que he sufrido con mis objetos de arte; básteme 
decirte que muchas veces al volver a mi casa he deseado encontrarla 
quemada y hallar fundidos en un solo lingote a Cavour, a la casta Susana, al 
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papa Pío Nono y a madama Recamier con otros bronces notables de mi 
terrible colección.  

¿Y las flores, las macetas, los ramos, los árboles enteros que mandan a casa y 
que la señora coloca en mi estudio como si tal cosa? El patio es un bosque y 
en el se encuentra toda la flora y la fauna argentinas: hay leones, tigres y 
millones de sabandijas. Los cactus no me dejan ir a mi cuarto, me enredo en 
los helechos y unos malditos arbustos con puntas que están ahora de moda 
tienen obstruida la puerta del comedor, al cual no se puede entrar sin careta, a 
menos de exponerse a perder un ojo. Ya estuve a punto de quedarme tuerto, a 
causa de un “ alisum espinosum” . 

-Mire, Juan- dije un día al portero-, al primero que venga aquí con árboles, con 
bronces o con vasijas de loza, péguele un balazo. 

Ya no hay donde poner nada; para pasar de una pieza a otra es necesario 
volar. Uno de mis amigos, muy aficionado a los adornos, ha tenido que alquilar 
una barraca para depositar sus mármoles, sus bronces y sus cuadros. Yo 
tengo una estatua de la Caridad que es el terror de cuantos me visitan; no sé 
por qué arte todos tropiezan en ella…  En casa de otro amigo se perdió un día 
un niño que había ido con su mamá. Cuando ésta quiso retirarse, se le buscó 
inútilmente en todas partes; al fin se oyó un llanto lastimero que parecía venir 
del techo y voces de “ ¡aquí estoy, aquí estoy!” . El pobre chico se había metido  
en un rincón del que no podía salir porque le cerraban el paso un chifonier, dos 
biombos, una ánfora de no sé donde, los doce Pares de Francia, ocho 
caballeros cruzados, un camello y Demóstenes de tamaño natural en cinc 
bronceado. ¡Vaya usted a limpiar una casa así! Lo primero que se me ocurre al 
entrar en un salón moderno es pensar en un buen remate, en un terremoto o 
en un incendio” . 

*
Tengo intención de pasar aquí una temporada, y estaría del todo contento si 
no fuera la espantosa expectativa de volver a mi bazar. Algunas noches sueño 
con mis estatuas. 

Hasta he pensado alguna vez en fingirme loco y arrojar a la calle por la 
ventana los bustos de los hombres más celebres, los cuadros, las macetas, las 
arañas y los espejos. En fin, tengo un consuelo: no ocurre casamiento, 
cumpleaños o bautismo en casa de amigos, que no me proporcione el placer 
de soltarle al beneficiado algún león de alabastro, un oso de bronce o los 
gladiadores de hierro antiguo. ¡A incomodar a otra parte y allá se les avenga el 
novio, el bautizado o el que festeja un aniversario! 

Excuso decirte que, cuando un sirviente torpe echa abajo un armario lleno de 
loza y cristales, no quepo en mí de contento. 

Escríbeme pronto y no te olvides de comunicarme en el acto, si por acaso 
quiebra la casa de lacaste o la de algún otro bandolero de su estirpe. 

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Te recomiendo, además, que si puedes no dejes de hacerme robar, durante mi 
ausencia, algunos pedestales con sus correspondientes bustos, varios cuadros 
y todos los muebles de mi escritorio. 

Sobre todo, por favor, hazme sustraer las palmeras que obstruyen los 
pasadizos y el “ alisum espinosum”  de la puerta del comedor, al cual profeso la 
más corrosiva ojeriza. 

En último caso puedes recurrir al incendio: ¡te autorizo! 

Tu amigo 
Baldomero Tapioca.
P.D. –  Si el día 1° de año me mandan tarjetas de felicitación, cartas o 
telegramas, toma todo ello del escritorio, haz un paquete y mándalo a Francia, 
dirigido al presidente Carnot, con una carta insultante, diciéndole que su nación 
tiene la culpa de que, a más de todas las mortificaciones criollas que 
soportamos, tengamos todavía que aguantar la moda de las felicitaciones de 
año nuevo. 

Vale.
Eduardo Wilde, “ La lluvia”  y otros relatos, Buenos Aires: CEAL, 1992. 

T. NARRATIVO 3er año (imprimir)


La narración. 
Texto alternativo : 
"Todos los años por el mes de marzo una familia de gitanos desarrapados plantaba su carpa cerca de la aldea y con un grande alboroto de pitos y timbales daban a conocer los nuevos inventos Primero llevaron el iman Un gitano corpulento de barba montaraz y manos de gorrion que se presentó con el nombre de Melquiades, hizo una truculenta demostración publica  de lo que el mismo llamaba la octava maravilla de los sabios de Macedonia  Fue de casa en casa arrastrando dos lingotes metalicos y todo el mundo se espanto al ver que los calderos las pailas las tenazas y los anafes se caian de su sitio y las maderas crujian por la desesperacion de los clavos  y los tornillos tratando de desenclavarse y aun los objetos perdidos desde hacia mucho tiempo aparecian por donde mas se les había buscado y se arrastraban en desbandada turbulenta detras de los fierros magicos de Melquiades. "Las cosas tienen vida propia -pregonaba el gitano con áspero acento- todo es cuestion de despertarles el anima". José Arcadio Buendia, cuya desaforada imaginacion iba siempre  mas lejos que el ingenio de la naturaleza y aun mas alla del milagro y la magia penso que era posible servirse de aquella invencion inutil para desentrañar el oro de la tierra. Melquiades que era un hombre honrado le previno "Para eso no sirve" Pero Jose Arcadio Buendia no creia en aquel tiempo en la honradez de los gitanos asi que cambio su mulo y una partida de chivos por los dos lingotes imantados Ursula Iguaran su mujer que contaba con aquellos animales para ensanchar el desmedrado patrimonio domestico no consiguio disuadirlo "Muy pronto ha de sobrarnos oro para empedrar la casa" replico su marido Durante varios meses se empeño en demostrar el acierto de sus conjeturas Exploro palmo a palmo la region inclusive el fondo del rio arrastrando los dos lingotes de hierro y recitando en voz alta el conjuro de Melquiades Lo unico que logro desenterrar fue una armadura del siglo XV con todas sus partes soldadas por un cascote de oxido, cuyo interior tenia la resonancia hueca de un enorme calabazo lleno de piedras. Cuando Jose Arcadio Buendia y los cuatro hombres de su expedición lograron desarticular la armadura encontraron dentro un esqueleto calcificado que llevaba colgado en el cuello un relicario de cobre con un rizo de mujer."
GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ, Cien años de Soledad. 1967. 

T. ARGUMENTATIVO (4to-imprimir)



   ¿Por qué tenemos que amar a nuestros enemigos? La primera razón es evidente. Devolver odio por odio multiplica el odio y contribuye a que la oscuridad de una noche que ya no tiene estrellas sea más intensa todavía. La oscuridad no puede suprimir a la oscuridad; sólo puede hacerlo el amor. El odio multiplica el odio, la violencia multiplica la brutalidad en una espiral descendente de destrucción. (...) 
   Debemos amar a nuestros enemigos por otra razón; el odio hiere el alma y deforma la personalidad. Atentos al hecho de que el odio es una fuerza mala y peligrosa, pensamos demasiado a menudo en sus efectos sobre la persona odiada. Se comprende, pues el odio causa perjuicios irreparables a sus víctimas. 
   Sin embargo, existe otro aspecto que no debemos olvidar nunca. El odio también es nefasto para la misma persona que odia. Como un cáncer oculto, el odio corroe la personalidad y destruye la unidad vital. El odio destruye al hombre en sus valores y en su objetividad. Le lleva a considerar lo bello como feo, y lo feo como bello, a confundir la verdad con la mentira y la mentira con la verdad. 
   Una tercera razón para amar a nuestros enemigos es que el amor es la única fuerza capaz de transformar un enemigo en amigo. No nos desharemos nunca de un enemigo ofreciendo odio al odio; no nos libraremos de un enemigo ofreciéndole enemistad. El odio, por su misma naturaleza, arruina y destruye; por su misma naturaleza, el amor crea y construye. El amor transforma por su poder redentor. 
                     MARTIN LUTHER KING 
ACTIVIDADES:
1.- Escribe tres textos de unas 10 líneas cada uno: 
                   * uno, descriptivo 
                   * otro, narrativo 
                   * y otro, argumentativo 
   2.- Analiza las siguientes oraciones simples: 
                - El hombre no siempre parece un animal racional 
                - En verano hace calor en todas partes 
                - El partido de ayer fue suspendido por el árbitro 
                - Habría unas cinco mil personas en la feria 
                - ¿Dónde has dejado mis cosas? 
   3.- Analiza las siguientes formas verbales: 
                  - habíamos sido empujados 
                  - aprobaremos 
                  - podría 
                  - fueron 
                  - hubo 
   4.- Preguntas sobre el texto: 
                a.- Redacta un resumen del contenido 
                b.- Determina cuál es el tema del texto 
                c.- Realiza un comentario crítico personal en tercera persona. 
  

GRUPO CRISTIANO ALMA

PRESENTACIÓN 10/03 EN GREGORIA PEREZ E H. IRIGOYEN A LAS 21 Y 30 HS ENTRADA GRATIS

martes, 7 de febrero de 2012

Charles Dickens!!!! Bicentenario...


1812-1870. Escritor británico.
El corazón humano es un instrumento de muchas cuerdas; el perfecto conocedor de los hombres las sabe hacer vibrar todas, como un buen músico.

Es un famoso novelista inglés y uno de los más conocidos de la literatura universal, quien supo manejar con maestría el género narrativo, el humor, el sentimiento trágico de la vida, la ironía, con una aguda y álgida  crítica social así como las descripciones de gentes y lugares, tanto reales como imaginarios.

martes, 17 de enero de 2012

VOLVIMOS A RETOMAR EL CAMINO

Después de un tiempo retomamos el viaje nuevamente a las letras; en este caso a repasar contenidos que por ahí no los pudiste comprender a lo largo del año.

En este espacio te quiero brindar mi ayuda en los conocimiento de la lengua y literatura.

Preparo alumnos particulares en Lengua y literatura niveles secundario (2do, 3ro y 4to años.) y terciario 1er año. y 2do.
Reserva tu turno comienzo a partir del 19 de enero hasta 6 de febrero. Sole Paulinsky de Moreira.